He estado observando y contemplando como se aleja, como desaparece al compás del viento, como no recuerdo su voz, ni sus besos, ni la sombra de lo que eran. He tratado de recordar con exactitud como la lluvia nos empapaba mientras nuestro labios hacían lo suyo, pero es inútil, todo se lo llevo el viento junto a sus promesas y las mías.
Me pregunto si a él le pasara lo mismo, si vera la pulsera con mi nombre en su gaveta y se preguntara a donde he ido y que es de mi. El tiempo pasa y la herida no cicatriza, por lo menos no la mía, y lo único que quiero cerca en este momento es a él, no a la sombra de su recuerdo porque ella esta desapareciendo entre la oscuridad, y ni sus ojos, ni su sonrisa están para iluminar el lugar.
Todo eso es ausencia.