lunes, 4 de junio de 2012

Querido ex numen.


Aquí estoy, escribiendo para él una vez más, cosa que no debería ser. El se fue, o tal vez yo lo deje ir, no lo sé, tampoco sé que será de él y su inspiración, mi inspiración y toda su esencia. Con él a distancia pero a mi lado, escribí con la mejor tinta, escribía en automático, la poesía se escribía por si sola solo con apreciarle, si no fuese sido todo tan efímero, hubiese creído que era magia.

Aún recuerdo como era suficiente para él y sus letras, como se veía él cuando escribía para mí, como sonreía solo con yo mirarle, como su guitarra y el eran una solo y me hacían sonreír con los mejores acordes.

Ahora escribo poco, me siento vacía y es que él era inspiración de pies a cabeza y toda su esencia me llenaba por completo, no necesitaba nada más. Podía pasar todas las noches llorando por él, pero siempre escribiendo para él.

Todo termino como empezó, como ilusión, como siempre debió ser, escribiendo el uno para el otro a distancia. A este punto no se si sentirme agradecida de haberle conocido o lamentarme por haberme dejado con versos incompletos y letras sin su aroma.