viernes, 1 de marzo de 2013

No sé.

Se supone que al escribir, las letras no deben forzarse, deben fluir solas, pero estoy tan empeñada en encontrar las palabras correctas para darle el significado correcto a todo, y así el sienta lo que estoy sintiendo al escribir esto. Las palabras nunca serán suficiente, pero hago el esfuerzo para encontrar las correctas y que lo sean, por lo menos el intento. Escribir puede que sea sencillo, hacerlo para él... no tanto, debido a que quiero que las letras sean suficientes para el, quiero que sonría al leerlas, quiero que me lea y sienta que esto durará por mucho tiempo, porque eso quiero, escribirle por mucho tiempo.

Ustedes no se dan cuenta, no lo saben porque soy yo quien lo ve a los ojos, quien se siente segura a su lado. Su mirada, sus ojos, no sé, he estado ahí y en otros lugares, pero ese es mi favorito. Allí me siento segura.

Él es mi casita del árbol, el lugar debajo de las sábanas cuando somos niños y tenemos miedo, la luz cuando le tememos a la oscuridad, el alivio después de una preocupación, la calma después de una tormenta. Tenerlo es como tener una casa con vista al mar, un lugar sereno, tranquilo.

Con el me siento tan cómoda como si lo conociera desde hace una eternida, como si llevase todas las noches de mi vida durmiendo debajo de sus brazos. No importa el lugar, no importa la hora, su compañía es suficiente para hacerme creer que no hay peligro alguno.

Y no lo hay, porque estoy a su lado, y ese es mi lugar seguro.