domingo, 30 de junio de 2013

Ficción.

Esta enojada, le duele. Siente como todo viene desde adentro, lo veía venir, sabía que siempre estuvo ahí. Su mano era un buen lugar para que la sangre corriera, sentía su temperatura, su mano empuñaba un cuchillo y este estaba contra el estómago de alguien, y ese alguien en esos momentos era un desconocido. Un desconocido que sentía como todo se venía abajo, el ya no sentía dolor, solo estaba desconcertado.

Ella estaba fascinada por como la sangre hacía su recorrido hasta llegar al suelo, como se quedaba ahí, como se esparcía. Retiró el cuchillo mientras mas sangre buscaba salir. El cuerpo se desplomo haciendo lugar en el suelo, ella soltó el cuchillo y el sonido al caer le hizo reaccionar.

Ella sabía lo que había hecho y le gustaba como se veía, la sangre como pintura, el suelo como lienzo, el cuerpo una escultura, era una obra de arte, para ella lo era. Miró a su alrededor y notó que ahora su hogar se veía mucho mejor. Sonrió y se retiró a su habitación, era hora de descansar.

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