La poesía se originó en los pueblos orientales, en ese momento surgió esta noble forma de expresarse y pintar los sentimientos, el poeta era visto como un creador absoluto, que incluía la dura realidad externa y sus emociones afectivas para crear una imagen diferente del mundo. La poesía desde esos tiempos estaba cubierta de honestidad, exponiendo el alma del poeta en papel, en realidad. ¿Por qué la poesía nos lleva a ser honestos? Simple, porque la poesía nace de nuestros más profundos sentimientos, por ende cuando las letras se asoman a la superficie vienen cargadas de honestidad.
Expresión artística de la belleza por medio del verso, eso es la poesía, mejor conocida como un simple género literario, referirse a ella de ese modo es desacreditarla, no darle el puesto que se merece. La poesía es como una mujer, delicada, sutil, hermosa. Escribir es expresarse con el corazón en mano, de este modo ella nace de la verdad. Como ejemplo tenemos a aquellos poetas que dedican versos a sus amores, de este modo no podemos pretender que algo que surge directamente desde sus sentimientos sea un engaño.
Desde hace mucho tiempo la poesía se ha utilizado para adornar y embellecer historias ficticias y de todo tipo, Homero fue uno de ellos en la realización de las historias de Dioses y seres inexistentes. Esto conllevó a que Platón sometiera a crítica su poesía, refiriéndose a ella como deshonesta, "no puede ser que la utilicen para educar, cuando está llena de mentiras". La única poesía ubicada como deshonesta es aquella en la que no están los sentimientos de por medio, se suplantan los sentimientos por imaginación.
El amor será eternamente proveniente de: la verdad, la honestidad, la lealtad. El amor no es solo deseo o pasión hacia una persona, siempre ha sido más que eso, se puede sentir amor por lo que sea, al igual que se puede escribir poesía de lo que sea. La honestidad siempre fué algo que persistió en nuestro ser, lo hizo y lo seguirá siendo, aunque sea difícil de emplear frecuentemente, siempre tenemos nuestro momento de ser sinceros, de hablar con la verdad, de demostrarla, y la poesía es la mejor forma de hacerlo. Así como lo dijo Platón, la poesía debe ser buena, real, verdadera, ya que esta va forjando el alma, el temple.
Una vez, no hace mucho, solía fotografiar a las plantas, las flores, a la naturaleza en sí, de este modo fui sintiendo una especie de afecto a ella. De un momento para otro la naturaleza se había convertido en mi musa, inspirándome todas las noches, haciéndome dedicarle cada una de mis letras. Podemos concluir que las letras de una manera u otra saldrán a la luz a través de todo aquello que sentimos, lo que sentimos siempre será real, por tanto lo que escribamos por medio de nuestros sentimientos eternamente será sincero y honesto.
Con la colaboración de: Nathaly Gonzalez
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