miércoles, 23 de julio de 2014

Pequeña Criatura. (Versión Extendida)

Maracay, 06 de Julio del 2014.

Querida niña interior:

     Te escribo esta carta de amor porque no conozco otra manera de querer que escribiendo, y porque no creo haberte demostrado siquiera algo de cariño en toda mi vida. De resto, me da bastante lástima haber sido tan egoísta, porque no es que no haya sabido de tu existencia, sé que siempre has estado ahí, columpiándote en mis recuerdos, curando mis daños y jugando con mis decisiones, disfrutando el calor del chocolate caliente que bebo. Primero, quiero disculparme, disculparme de verdad, siento haber suplantado la inocencia que corría por tus venas con cafeína, haberla ahogado con sustancias tóxicas y haberla quemado un poco. De todos modos, aún sé que te queda un poco de inocencia y sigues siendo esa niña alegre que no me juzga al cruzar la calle con el semáforo en verde. También siento haber tropezado tantas veces, sé que no estás acostumbrada, ya que tropezar no es lo tuyo, vives columpiándote donde no hay piedras en el camino, donde errar no es el primer paso.

            Desde pequeña has estado conmigo, como si fuésemos una sola. La misma inocencia, las mismas risas por tonterías, sin necesidad de agarrar la vida para que no se nos vaya, no había ningún tipo de preocupaciones. Luego al pasar el tiempo, te descuidé, olvidando que había una pequeña criatura que me hacía ver el lado bonito de las desgracias, porque la vida había secado el agua de mi vaso medio lleno, y ahora el único lugar donde no estaba oscuro, era llamado tu hogar. En ese entonces el tiempo pasaba lento, el cielo siempre estaba gris y la soledad era el monstruo debajo de mi cama. Por suerte, antes de quedar suspendida por completo en la oscuridad, recurrí a ti. Allí fue cuando recordé que yacías en alguna parte de mi alma, y que no te habías marchado a pesar de lo asustada que estabas.

            No tienes que decírmelo, sé bastante bien que el lugar donde esperabas era frio y oscuro, que no había ningún tipo de escapatoria si realmente querías quedarte. Siento haberte cerrado las puertas, y que tu tamaño no te haya permitido siquiera asomarte por la ventana. También lo siento por el desastre cada vez que la vida me partía en pedacitos, y la tardanza en recuperarme de los daños, ya que nunca se me ha hecho fácil reencontrarme en partes.

            Estoy bastante segura que sigues siendo esa niña feliz a pesar de lo dañado que esté esa alma donde vives, mi alma, donde estuviste aferrándote para poder quedarte incluso cuando ya había crecido. Espero que estés bien y que me sigas teniendo el mismo aprecio como cuando jugaba para ti sin saber que estabas allí. Gracias por no dejarme a pesar de que nuestros caminos se hayan separado, por quedarte para brindarme esa inocencia que aún yace en ti, por ayudarme a llegar a la superficie cuando estaba estancada en el subsuelo, donde están mis raíces. Y finalmente, gracias por nunca dejarme caer, por atajarme cada vez que mis errores me lanzaban por un precipicio lleno de inseguridades y miedos, por hacerme sentir a salvo. Espero que nunca crezcas, porque eres quién no deja que mis demonios tomen el dominio de la situación.
Ahora si me permites, prometo enseñarte que no solo los atardeceres son bonitos, que vale la pena dejar que la brisa acaricie tu cabello, que importa poco la mancha de salsa en tu camisa si realmente disfrutaste la comida y que no importa tener ojeras si las adquiriste haciendo lo que amas. Te enseñaré mi lado bonito de las cosas según lo que me has enseñado, y esas cosas diminutas que me provocan felicidad, así como también mis sueños y metas, para que me ayudes a columpiarme hasta ellos. Ahora en adelante pensaré en ti antes de tomar una decisión, porque de eso trata el amor, de pensar en el bien del otro antes de actuar.

            Te quiero pequeña criatura, siempre te querré.

-Con cariño, la portadora de esa alma dañada donde resides.

domingo, 6 de julio de 2014

Pequeña criatura

Maracay, 06 de Julio del 2014.

Querida niña interior:

          Te escribo esta carta de amor porque no creo haberte demostrado siquiera algo de cariño en toda mi vida, excepto esas veces que limpiaba el desastre que dejaban en mí cada vez que me rompían el corazón, sólo para que tuvieses un buen lugar. De resto, me da bastante lástima haber sido tan egoísta, porque no es que no haya sabido de tu existencia, sé que siempre has estado ahí, columpiándote en mis recuerdos, curando mis daños y jugando con mis decisiones, disfrutando el calor del café que bebo. Primero, quiero disculparme, disculparme de verdad, siento haber suplantado la inocencia que corría por tus venas con cafeína, haberla ahogado con sustancias tóxicas y haberla quemado un poco. De todos modos, aún sé que te queda un poco de inocencia y sigues siendo esa niña alegre que no me juzga al cruzar la calle con el semáforo en verde. También siento haber tropezado tantas veces, sé que no estás acostumbrada, ya que tropezar no es lo tuyo, vives columpiándote donde no hay piedras en el camino, ni dificultades.

            Estoy bastante segura que sigues siendo esa niña feliz a pesar de lo dañado que esté esa alma donde vives, mi alma, donde estuviste aferrándote para poder quedarte incluso cuando ya había crecido. Espero que estés bien y que me sigas teniendo el mismo aprecio como cuando jugaba para ti sin saber que estabas allí, como si fuésemos la misma niña. Gracias por no dejarme a pesar de que nuestros caminos se hayan separado, por quedarte para brindarme esa inocencia que aún yace en ti, por ayudarme a llegar a la superficie cuando estaba estancada en el subsuelo, donde están mis raíces. Y finalmente, gracias por nunca dejarme caer, por atajarme cada vez que mis errores me lanzaban por un precipicio lleno de inseguridades y miedos, por hacerme sentir a salvo. Espero que nunca crezcas, porque eres quién no deja que mis demonios tomen el dominio de la situación. Ahora en adelante pensaré en ti antes de tomar una decisión, porque de eso trata el amor, de pensar en el bien del otro antes de actuar.

            Te quiero pequeña criatura, siempre te querré.

-Con cariño, la portadora de esa alma dañada donde resides.