Maracay, 06 de Julio del 2014.
Querida niña interior:
Te escribo esta carta de amor porque no creo haberte
demostrado siquiera algo de cariño en toda mi vida, excepto esas veces que
limpiaba el desastre que dejaban en mí cada vez que me rompían el corazón, sólo
para que tuvieses un buen lugar. De resto, me da bastante lástima haber sido
tan egoísta, porque no es que no haya sabido de tu existencia, sé que siempre
has estado ahí, columpiándote en mis recuerdos, curando mis daños y jugando con
mis decisiones, disfrutando el calor del café que bebo. Primero, quiero
disculparme, disculparme de verdad, siento haber suplantado la inocencia que
corría por tus venas con cafeína, haberla ahogado con sustancias tóxicas y
haberla quemado un poco. De todos modos, aún sé que te queda un poco de
inocencia y sigues siendo esa niña alegre que no me juzga al cruzar la calle
con el semáforo en verde. También siento haber tropezado tantas veces, sé que
no estás acostumbrada, ya que tropezar no es lo tuyo, vives columpiándote donde
no hay piedras en el camino, ni dificultades.
Estoy bastante segura
que sigues siendo esa niña feliz a pesar de lo dañado que esté esa alma donde
vives, mi alma, donde estuviste aferrándote para poder quedarte incluso cuando
ya había crecido. Espero que estés bien y que me sigas teniendo el mismo
aprecio como cuando jugaba para ti sin saber que estabas allí, como si fuésemos
la misma niña. Gracias por no dejarme a pesar de que nuestros caminos se hayan
separado, por quedarte para brindarme esa inocencia que aún yace en ti, por
ayudarme a llegar a la superficie cuando estaba estancada en el subsuelo, donde
están mis raíces. Y finalmente, gracias por nunca dejarme caer, por atajarme
cada vez que mis errores me lanzaban por un precipicio lleno de inseguridades y
miedos, por hacerme sentir a salvo. Espero que nunca crezcas, porque eres quién
no deja que mis demonios tomen el dominio de la situación. Ahora en adelante
pensaré en ti antes de tomar una decisión, porque de eso trata el amor, de
pensar en el bien del otro antes de actuar.
Te quiero pequeña
criatura, siempre te querré.
-Con cariño, la
portadora de esa alma dañada donde resides.
No hay comentarios:
Publicar un comentario