Maracay, 22 de Junio del 2015
Querida distancia:
Comienzo sin saludarte sino yendo directo al grano, ya
que estoy exhausta de meterme las letras que me sobran en los bolsillos, y
luego pasarlas a mi espalda, como una carga, una maldición. Te confieso que te
he despreciado desde el primer instante, pero también amado desde el segundo. Mi odio se ha desbordado por
arrojarlo al otro lado del mapa, dejándome ninguna opción que me permita
traerlo de vuelta. Has hecho y deshecho conmigo, con nosotros, lanzándome al
abismo, y luego apareciendo para atajarme, rompiéndome en pedazos que luego
pasarían a quebrarlo a él. Me has esclavizado a una pantalla todas las noches
para no dejar ir su voz, ni su rostro. Me has esclavizado tanto a él, como a
ti.
A tu causa, he anhelado su tacto indefinidamente, y nos
has hecho extrañarnos tanto al punto de quemar, ser solo cenizas y renacer mil
veces. Nos has obligado a amarnos como si fuese de vida o muerte, y me has
forzado a aprenderme el camino a su espalda de memoria, cada vez que te lo
llevas de mi lado. Ya no hay eclipses cada vez que nuestros cuerpos se alinean,
porque estamos separados por todos esos kilómetros, por ti, por tu culpa. He
buscado cualquier manera posible de romperte, de doblar el mapa, de partir el
globo terráqueo, cualquier cosa que te haga desaparecer y lo traiga a él a mi
lado. El tiempo va y vuelve, tú sigues allí, y yo sigo dejando su espacio del
lado de la cama. Has convertido los kilómetros de distancia en pequeños puñales
que me hacen daño poco a poco mientras restan los días de esa larga cuenta que
se asemeja a ti, distancia.
Sé que si leyeras un poco entrelineas entenderías, infortunada
amiga, que estas letras son realmente una muestra de afecto, ya que nos has
convertido en personas fuertes luego de cada batalla perdida, porque cada vez
que me rompía, al juntar mis pedazos estaba mejor que antes, porque has puesto
mil y un obstáculos en este camino, y nos enseñaste que ninguno puede alejarnos
de nuestra meta. Nos has hecho enamorarnos por primera vez todas esas veces que
nos encontramos, y nos has hecho sentir como niños en una montaña rusa al
cogernos de manos. Ambos, hemos encontrado amor en ti, en esto que nos separa,
pero no nos divide. En esto que nos pone el corazón desordenado, las ganas a
flor de piel, la vida a todo volumen, y las carcajadas en mudo.
Y finalmente, me has hecho entender, que no importa cuánto
tiempo lo mantengas del otro lado del mapa, esto siempre valdrá la pena, y la
espera. Por esta y muchas otras razones, querida distancia, serás mi mejor
amiga y mi mayor enemigo, mi karma y mi darma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario