lunes, 24 de octubre de 2016

Café frío

Vamos a tocarnos entre líneas
porque ya no sé ni a quién o a qué le escribo,
porque perdí él camino de vuelta a casa,
porque se quebraron los putos  cardinales.
Y en este preciso momento
no recuerdo quien soy,
y anhelo quien fui.

Deje a un lado la taza de café,
y se enfrío tanto que dolió.
Y juzgue una vez a esa señora,
y a los días había pisado el mismo camino.
El camino quebró
y junto con él, yo.
Porque estaba tan frágil
a causa de extrañar tanto.
Y ahora toca recoger los pedazos,
y arrojarlos como azúcar
al café frío que deje de lado.

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